Saluda del Párroco

 


Las Fiestas Patronales del Santísimo Cristo de la Cruz Acuestas son la oportunidad primera para dirigirme a vosotros a través de este “Saluda” y presentarme, al menos, un poco.


Mi nombre es Francisco. Provengo de un pequeño pueblo de Toledo llamado Lillo. El seno de una sencilla familia de agricultores ha sido el espacio en el que se comenzó a gestar y descubrir la vocación de sacerdote. Seminario Menor y Mayor tiempo de discernimiento y el 1 de Diciembre de 2002 la fecha de la Ordenación Sacerdotal.

Serví durante dos años en Toledo en la Parroquia de S. Ildefonso como Vicario Parroquial. Illescas, de donde vengo ahora, ha sido el segundo y último destino. Diez años felices, de crecimiento, pequeñez, maduración, cruces, victorias de Dios,… en el Ministerio también como Vicario. Y ahora, el Sr. Arzobispo D. Braulio me ha nombrado párroco para esta comunidad parroquial de Escalonilla.


Estos días, mirando al Cristo que tiene el patronazgo en mi pueblo natal, un Cristo crucificado, intentaba aprender en Él ese “amor primero” que nos ha amado hasta el extremo y le pedía instruirme en él y corresponderle junto con vosotros ante la imagen y advocación del Santísimo Cristo de la Cruz a Cuestas, ahora también mía.


Primeras fiestas que celebraremos juntos. Primeros signos de identidad que distingue vuestro pueblo y que en este tiempo conoceré. Manifestación de vida religiosa, y que expresa nada más y nada menos la fiesta de quien habéis elegido como patrono: “El fuego sagrado de los escalonilleros” como he leído en alguna de vuestras páginas. A él le pido amar con vosotros cada vez más lo que vosotros amáis y es la sabiduría que un día nos llevará al cielo.


Un saludo especial a los jóvenes, niños y enfermos. A los que buscáis a Dios. A vosotros me encomiendo de manera singular pues sois preferidos de Jesús. Un saludo a todas las familias, hermandades o cofradías, grupos parroquiales. Ya me iréis enseñando. Un saludo a todas las autoridades del pueblo. Me pongo al servicio de todos.


La parroquia en estos días de fiesta se convierte de manera especial en la tienda del encuentro de Dios con su pueblo. En un lugar y tiempo donde se habla de Dios, se conoce a Dios y se trata a Dios. En una “casa de familia” donde nadie se siente extraño, donde cada uno encuentra su lugar. Así estoy convencido de sentirme yo también. ¡Felices fiestas!


Francisco Sánchez –Brunete Chaves