Historia

Un mártir de Escalonilla




En la Iglesia Parroquial de Santa María Magdalena de este lugar de Escalonilla, Arzobispado y Provincia de Toledo, a diez de Enero de mil ochocientos setenta y cinco; yo, D. Bruno Aguilar, Cura Ecónomo de ella, bauticé solemnemente y puse por nombre JULIAN a un niño que nació el día siete a las cuatro de la mañana de dicho mes y año, hijo legítimo de Serapio Gallardo y de Anbrosia Garnica. Abuelos paternos, Santiago y Teresa; maternos Pedro y Casilda Alía, que fue su madrina que le tubo in sacro fonte, su tía Aniceta Garnica a quien advertí el parentesco espiritual y demás obligaciones. Todos naturales de este Lugar excepto el Pedro que lo es de Torrijos, y testigos Vicente, Miguel y Timoteo Palomo. Y para que conste lo firmo.

Bruno Aguilar.

Llegó el otoño un año más a Escalonilla

Este titular podría ser una exclusiva si no fuera porque el otoño ha llegado a todas partes. Pero no en todas partes es igual.

En Escalonilla sería fácil pintar un cuadro siempre. En cualquier estación del año se da en nuestros campos una paleta de colores sorprendentes y unas imágenes que son dignas de retener en el lienzo de nuestra retina para siempre.

Pero el otoño es distinto…es otra cosa diferente. En estas fechas me gustaría saber pintar y darle a los retazos del lienzo lo que Dios le ha dado a nuestra tierra. Una belleza inigualable.

Bueno, ya que no se pintar, miro, contemplo y callo. Y de vez en cuando disparo una foto pero detrás de ella hay siempre un mensaje para quien sepa mirar Escalonilla desde el corazón.